Antes de los ETF: invertir era más complicado
Para entender el éxito de los ETF, primero debemos viajar unas décadas atrás.
Hasta los años 70 y 80, los inversores tenían dos alternativas principales:
1.- Comprar acciones individuales
Esto implicaba:
- Analizar empresas una por una.
- Asumir el riesgo específico de cada compañía.
- Construir una cartera diversificada con numerosas operaciones.
Para muchos pequeños inversores, este proceso era complejo y costoso.
2.- Invertir en fondos tradicionales
Los fondos de inversión ya existían y permitían diversificar el patrimonio.
Sin embargo:
- Las comisiones eran elevadas.
- La transparencia era limitada.
- Las órdenes se ejecutaban una vez al día.
- El inversor no conocía el precio exacto al realizar la operación.
La industria necesitaba una solución que combinara la diversificación de los fondos con la flexibilidad de las acciones.
El origen de la inversión indexada
La verdadera semilla de los ETF no nació en una bolsa, sino en el mundo académico.
Durante los años 60 y 70, numerosos estudios comenzaron a demostrar algo sorprendente:
La mayoría de los gestores activos no conseguían batir consistentemente a los índices de mercado después de comisiones.
Esta idea dio origen a la llamada inversión indexada.
La filosofía era sencilla:
Si resulta tan difícil superar al mercado de forma constante, ¿por qué no invertir directamente en el mercado?
Esta visión fue impulsada por figuras como John C. Bogle, considerado uno de los padres de la inversión indexada moderna.
En 1976 lanzó el primer fondo indexado accesible para inversores particulares.
Aunque fue muy criticado en su momento, sentó las bases de una revolución financiera.
El nacimiento del primer ETF
La verdadera innovación llegó en los años 90.
En 1990 apareció en Canadá uno de los primeros productos similares a los ETF actuales.
Sin embargo, el gran punto de inflexión llegó en 1993, cuando se lanzó en Estados Unidos el ETF que cambiaría la industria para siempre:
SPDR S&P 500 ETF Trust
Conocido popularmente como "SPY", este fondo permitía a los inversores comprar con una sola operación una exposición completa al índice S&P 500.
Por primera vez era posible:
- Comprar un fondo como si fuera una acción.
- Operar durante toda la sesión bursátil.
- Acceder instantáneamente a cientos de empresas.
Lo que comenzó como una innovación experimental se convertiría en el modelo para toda una industria.
