El panorama de la inversión está experimentando una transformación significativa con la consolidación de los Fondos Cotizados (ETF) activos como herramientas centrales en la construcción de carteras. Según los datos del Estudio Global de Perspectivas de Inversión de Schroders 2026, estos vehículos han dejado de ser productos de nicho: el 94% de los inversores reconoce que los ETF activos desempeñan un papel fundamental en sus estrategias, frente a un exiguo 6% que mantiene una postura contraria.
Si bien el factor de coste reducido sigue siendo un motor primario, la adopción actual está impulsada por beneficios operativos superiores, como la liquidez intradía y la transparencia. Los inversores utilizan ahora estos instrumentos no solo para obtener rentabilidad activa, sino como piezas flexibles para la gestión táctica, la diversificación y la mitigación de riesgos en entornos de alta volatilidad. La demanda se concentra especialmente en mercados menos eficientes, como las pequeñas capitalizaciones y los mercados emergentes, donde la gestión activa aporta un valor diferencial.
El mercado de los ETF activos ha alcanzado un punto de madurez donde la narrativa del "bajo coste" es solo una parte de la propuesta de valor. La agilidad operativa, la posibilidad de operar intradía y la transparencia han convertido a estos instrumentos en piezas esenciales para los inversores profesionales que buscan navegar la volatilidad actual. El éxito futuro de estos vehículos dependerá de la capacidad de las gestoras para demostrar solidez en sus procesos de inversión y generar un historial de rentabilidad consistente que mitigue las dudas sobre su desempeño a largo plazo.
